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Gracias a la geología nos damos cuenta del importante papel que tienen los ríos en la naturaleza, ya que no son únicamente un lugar de creación de ecosistemas, sino que también son un elemento esencial para diseñar y modificar los paisajes.
Las terrazas fluviales son, sin duda, uno de los relieves más destacados que se constituyen a raíz de los cambios del cauce de los ríos. Pero, ¿qué son?
Se definen como plataformas planas y escalonadas que se encuentran a diferentes alturas a ambos lados de un río, situándose por encima de su nivel actual. Su origen se encuentra en los antiguos sedimentos que el río fue dejando a lo largo de su evolución y adaptación al entorno, cuando su cauce se situaba en lugares más elevados. Las terrazas están compuestas por gravas, arena y arcillas, y cada una de ellas supone un nivel anterior del río.
Hoy en Ingeoexpert, desde nuestra perspectiva técnica y especializada, analizamos el origen de este fenómeno geológico, sus tipos y los ejemplos más representativos que existen.
Teniendo en cuenta la anterior definición podría afirmarse que, desde el punto de vista de la geología, las terrazas fluviales se convierten en una representación de los cambios climáticos, geológicos y ambientales que han ido ocurriendo a los largo de los miles y millones de años. Estas formaciones se clasifican en formas de relieve fluvial, ya que su formación se debe a la verticalidad de los cauces. El río encuentra escalones más profundos por los que fluye, lo provoca que la superficie anteriormente ocupada quede expuesta.
En ocasiones, las terrazas fluviales se confunden con otros relieves del paisaje, como con las llanuras de inundación, que son áreas de superficies adyacentes a ríos o riachuelos que, debido a los cambios repentinos en el caudal, sufren inundaciones recurrentes. La principal diferencia es que, a pesar de que ambas surgen de la acumulación de sedimentos fluviales, la llanura ocurre en el ahora, mientras que las terrazas son una representación geológica del paso del tiempo que no sufre cambios por las crecidas repentinas de los ríos.
Los abanicos aluviales son otra de las formaciones con las que se confunden las terrazas fluviales. Estos dos relieves se diferencian principalmente por su origen. Mientras los abanicos se forman al pie de una montaña cuando la corriente de agua pasa con menos fuerza por una llanura, las terrazas surgen a los lados del cauce de un río, de manera escalonada y quedando por encima del nivel actual.
La formación de las terrazas fluviales está relacionada con las siguientes etapas:
La erosión y sedimentación en los ríos constituyen procesos de excavación y acumulación que suponen la formación de multitud de terrazas fluviales. Cuando hay una gran actividad tectónica o lluvias, la fuerza de los ríos aumenta y su profundidad también; en cambio, cuando el clima es estable o el caudal disminuye, los sedimentos se depositan generando la presencia de materiales a lo largo y sobre el cauce.
Entre los factores más importantes que afectan a la formación de terrazas se encuentran:
Para que una terraza fluvial se desarrolle, es necesario que se complete el siguiente ciclo:
La repetición continua de este ciclo es la que produce la formación de las terrazas que, con el paso del tiempo, se constituyen como una representación cronológica del paisaje.
Se caracterizan por ser terrazas anchas, planas y donde predomina la presencia de materiales sueltos. Su formación depende del agrupamiento de sedimentos a lo largo del tiempo.
Terrazas formadas debido a la fuerza del río al incidir o excavar su propio cauce. Son formaciones más estrechas que las de acumulación, ya que no hay tanta presencia de sedimentos y suelen aparecer en zonas donde la actividad tectónica es mayor.
Son fruto de la repetición del ciclo anteriormente mencionado. Cuando, a lo largo de los años, se dan periodos de incisión y de acumulación alternadamente, se forman diversos escalones, cada uno de los cuales representa un nivel del cauce del río.
Entre el Bajo y el Medio Rin se han contabilizado unas 15 terrazas fluviales datadas del Plioceno y el Pleistoceno. Estas formaciones están muy condicionadas por la actividad tectónica y por los procesos climáticos sufridos en esa zona, ya que el Rin es uno de los sistemas fluviales que conectan los glaciares alpinos con las zonas de hielo escandinavo.
Las terrazas del valle del Rin son claves para entender las glaciaciones europeas y en ellas, los seres humanos han aprovechado para colocar viñas que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En el río Amazonas, se han identificado entre dos y tres niveles de terrazas fluviales. En el T1 se encuentra la llanura aluvial actual, que tiene una altura menor de 25 metros, en el T2 y el T3 están las terrazas abandonadas que poseen una altura de 25-30 metros, 30-50 metros sobre el nivel del mar respectivamente.
En la Península, destacan las siguientes terrazas:
Las terrazas son importantes geológicamente hablando, porque contienen información que permite saber cómo era el ambiente y el clima de la zona en la que se encuentra.
Estas formaciones también son relevantes porque son lugares donde se han encontrado importantes hallazgos arqueológicos, como por ejemplo las Terrazas del Zurita, en Cantabria, o los restos humanos encontrados en las terrazas del río Deseado, en la Patagonia Argentina.
Las terrazas fluviales se consideran espacios con potencial desde el punto de vista de la ingeniería civil y la agronomía, ya que al ser terrenos estables, son zonas ideales para las construcciones y el cultivo. Destacan los viñedos anteriormente mencionados de las terrazas del río Rin.
Las terrazas fluviales no son solo formaciones elevadas y escalonadas en los laterales del cauce de un río, sino que, son una excelente representación del paso del tiempo. Estos relieves muestran la evolución de los paisajes y permiten conocer las modificaciones climáticas, geológicas y ambientales que han ido ocurriendo a lo largo de los millones de años.
Desde Ingeoexpert creemos que estudiar las terrazas fluviales es clave para conocer el pasado y planificar el futuro, por ello, ofrecemos nuestros cursos de ingeniería civil y geología, para que puedas formarte y aprender.
FUENTES:
Organization of American States
Harvard, Sistema de Datos Astrofísica
Sistema Internacional para la Ciencia y la Tecnología Agrícola
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