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El Bernabéu: la ingeniería que hay detrás del estadio del Real Madrid

Termina un partido en el Bernabéu y el césped puede bajar al subsuelo para dejar el campo libre para otro evento. Arriba, dos paneles se deslizan y cierran el techo en unos veinte minutos como máximo. Suena a ciencia ficción, pero es el estadio de hoy y detrás hay mucho cálculo estructural y mucha obra.

En Ingeoexpert formamos a profesionales de la ingeniería civil y la geotecnia, así que te contamos cómo funciona este estadio por dentro. Lo haremos por orden, empezando por un edificio que tiene más de setenta años.

 

Un estadio de 1947, renovado desde 2019

El estadio se inauguró el 14 de diciembre de 1947 y la reforma actual empezó en junio de 2019. Nadie levantó un edificio nuevo al lado. Los equipos de obra trabajaron sobre el que ya estaba en pie, y la nueva fachada, por ejemplo, se apoya horizontalmente en las costillas de hormigón que ya existían.

Sobre esa base se montó lo que mejor se distingue desde lejos, la cubierta.

La cubierta, más de 9.000 toneladas de acero

Más de 9.000 toneladas de acero componen la parte fija. Dos cerchas atirantadas de 177 metros cruzan el estadio de este a oeste, y otras cuatro, de 144 metros, lo atraviesan en el otro sentido. Una cercha, para quien no haya trabajado con ellas, es una viga formada por barras unidas en triángulos que reparte el peso con poco material.

Montarla exigió precisión. Se izaron las megacerchas longitudinales y la estructura del lateral este recorrió el estadio de la Castellana a la calle Padre Damián.

La parte móvil rueda por las cerchas transversales del interior. Son dos paneles de cojines inflables de 72 por 7 metros, colocados entre cerchas híbridas de acero y composite que salvan 72,5 metros sin apoyos intermedios. Cerrado, el techo protege todo el aforo del mal tiempo.

Ese mismo principio de piezas enormes que se mueven con precisión se repite bajo el césped.

 

El hipogeo, un invernadero bajo el campo

El nombre suena antiguo porque hipogeo significa, en origen, construcción subterránea, y aquí designa la cámara donde se guarda el césped. El campo se divide en seis bandejas de 107 por 12 metros que se desplazan en horizontal y en vertical hasta bajar a ella. El sistema lo desarrolló la ingeniería española Sener a partir de una patente propia, y la cámara se situó en el flanco oeste, junto al Paseo de la Castellana.

Abajo, la hierba sigue recibiendo cuidados. La cámara cuenta con riego y drenaje por un lado, y con calefacción e iluminación por otro, de modo que el césped se mantiene en buen estado mientras espera su turno. Retirar o colocar el campo entero lleva unas seis horas, y la losa que cierra el hipogeo, de unas 650 toneladas, también se desliza.

Con el campo a salvo, el estadio puede acoger convenciones y hasta partidos de la NFL. Y por encima de todo ese movimiento, el edificio estrenó piel.

La fachada y el videomarcador, acero que cuelga del techo

Unas 17.000 lamas de acero inoxidable forman la envolvente exterior, que suma 46.500 metros cuadrados. Al premiar la obra, se destacó que esa superficie duplica la del Guggenheim de Bilbao. Todo ese acero cuelga de la cubierta fija y se sujeta con costillas huecas situadas en los ejes del estadio.

El videomarcador de 360 grados sigue un esquema similar. Su estructura metálica, de nueve niveles, cuelga también de la cubierta fija y rodea el campo como un anillo. En la parte superior hay una corona de celosía que permite recorrer todo el perímetro.

Tanto peso en altura necesita un apoyo firme abajo, y ahí entra el terreno.

El terreno, el trabajo que no se ve

Para guardar un campo entero bajo el césped, hubo que excavar dentro del propio estadio. La obra incluyó además un aparcamiento subterráneo en el solar del antiguo centro comercial La Esquina del Bernabéu y la cimentación de las nuevas torres del lateral de la Castellana. En el conjunto del proyecto se emplearon 57.545 metros cúbicos de hormigón.

Excavar en pleno centro de una ciudad tiene sus reglas. Hay que vigilar cómo responde el terreno y sostener las paredes del hueco mientras se trabaja. Por eso el estudio geotécnico y el cálculo de cimentaciones pesan tanto en proyectos así, aunque rara vez salgan en las fotos.

Ese trabajo silencioso sostiene todo lo que hemos visto.

 

Conclusión

El Bernabéu demuestra que un estadio de 1947 puede renovarse con ingeniería avanzada sin empezar de cero. La cubierta móvil y el campo que desaparece bajo tierra funcionan porque alguien calculó con precisión tanto la estructura como el terreno.

El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos premió la obra como la mejor de la ciudad, y el hipogeo recibió además un reconocimiento en la categoría de investigación y desarrollo. El World Football Summit, por su parte, nombró al estadio el mejor del mundo.

En Ingeoexpert creemos que las monumentales obras se entienden mejor con una base técnica sólida. Si quieres profundizar en cimentaciones y excavaciones, contacta con nosotros y descubre nuestros programas formativos.

Fuentes:

–Construsoft BIM Awards: Remodelación Estadio Santiago Bernabéu

–El Debate: El Colegio de Ingenieros de Caminos reconoce la obra del Santiago Bernabéu como la mejor de Madrid

–El Debate: Así es el césped retráctil del Real Madrid

–Merca2: Los secretos subterráneos del nuevo Santiago Bernabéu

–Forbes España: Sener lanza un sistema de césped retráctil automatizado para ampliar el uso de los estadios deportivos

–Real Madrid: Toda la actualidad del Santiago Bernabéu del siglo XXI

–Prensa Latina: España a las puertas del galáctico estadio Santiago Bernabéu

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