Rocas metamórficas: tipos y clasificación

La pizarra, un material muy utilizado para suelos y tejados de viviendas, es un tipo de roca metamórfica; al igual que el mármol. Pero, ¿sabes qué son las rocas metamórficas? En este post te explicamos no sólo qué son, sino que te contamos cómo se clasifican las rocas metamórficas e incluso cuáles son los usos más comunes de las mismas. ¡Sigue leyendo!

 

 

 

¿Qué son las rocas metamórficas?

Las rocas metamórficas son un tipo de roca que se genera gracias a rocas ya existentes, tanto sedimentarias, como ígneas e incluso otras metamórficas. Al sufrir un aumento de temperatura y de presión por procesos geológicos tales como enterramiento o intrusión de magmas, sufren cambios tanto en sus minerales como en su formación a nivel químico. Hay que tener en cuenta que esta modificación siempre se produce a partir de otras rocas sólidas.  

Al formarse debido en parte a altas temperaturas, este tipo de rocas suelen encontrarse de forma abundante en zonas profundas de la corteza, en aquellas franjas superiores al zócalo magmático. La formación de las rocas metamórficas puede ser por la suma de las altas temperaturas de esta capa terrestre y las presiones litostáticas (es decir, la presión de las capas de rocas superiores). Sin embargo, también pueden originarse gracias a procesos tectónicos, que generan presiones horizontales o fricción, e incluso por el llamado metamorfismo de contacto, que comentaremos a continuación. 

La mayoría de las rocas metamórficas se caracterizan porque presentan una laminación de sus minerales debido a la presión con la que se forman. Esta característica se denomina foliación y permite hacer una clasificación de las rocas metamórficas según su forma. 

Gracias a las rocas metamórficas, al igual que otros tipos de rocas, podemos saber cómo se fueron conformando las distintas partes de la tierra. es decir, los procesos geológicos y su variación a lo largo del tiempo. 

Clasificación de rocas metamórficas según su formación

Una de las clasificaciones más usadas para diferenciar los tipos de rocas metamórficas es a través de los procesos metamórficos. De esta forma encontramos la siguiente lista.

Metamorfismo de contacto (térmico)

La temperatura es uno de los factores esenciales para la formación de rocas metamórficas, por lo que los cambios en las rocas preexistentes se producen con la intrusión de magma en dichas rocas. Esto provoca que los minerales se re-cristalicen, se deshidraten y se produzcan reajustes mineralógicos en consecuencia. Dependiendo de la roca en la que se generen cambios (este proceso varía dependiendo de si la roca madre es ígnea o sedimentaria, por ejemplo) se producen un tipo de rocas u otros. Por ejemplo, mediante este tipo de metamorfismo, las rocas calizas se transforman en mármol. 

Metamorfismo regional

El metamorfismo regional es un proceso en el que actúan tanto la temperatura como la presión. Este proceso se produce de forma muy progresiva desde la corteza a las capaz más profundas. Al ser una evolución gradual, puede clasificarse en metamorfismo de bajo grado, de medio grado o alto grado.

Metamorfismo de impacto o de choque

El metamorfismo de impacto se refiere a la presión y energía que se produce por impactos, tal y como indica su nombre. Esto ocurre por ejemplo en caso de choques y cráteres meteoríticos o explosiones, es decir, en general es de extensión local causado por la colisión de un cuerpo extraterrestre. 

Metamorfismo de presión o dislocación

El metamorfismo de presión, tal y como indica su nombre, se produce por presión pero a diferencia del metamorfismo de impacto, no intervienen cuerpos extraterrestres. En general,  se trata de un metamorfismo de extensión local que se produce en zonas de fracturas o fallas. Es decir, se produce cuando dos bloques se desplazan, y por consiguiente la textura de las rocas cambia por la rotura y fragmentación que se produce en los minerales. 

Esta es sólo una clasificación sencilla de las muchas que pueden encontrarse atendiendo a distintos factores dentro del proceso de metamorfismo. Por eso, existen autores que también añaden a esta clasificación el metamorfismo de enterramiento, el metamorfismo orogénico o el metamorfismo de fondo oceánico, entre otros. 

Tipos de rocas metamórficas según su forma

También podemos clasificar las rocas metamórficas en dos grandes tipos, que se corresponden con su forma y estructura. De este modo, contamos con las siguientes diferenciaciones. 

    • Foliadas: las rocas metamórficas foliadas se caracterizan por tener formas alineadas debido a que la presión ejercida conforma los materiales en bandas paralelas. Por eso, se trata de rocas fáciles de diferenciar. La pizarra es un ejemplo de roca metamórfica foliada. Las rocas foliadas pueden clasificarse a su vez dependiendo de su estructura en las siguientes:
      • Pizarrosidad: no se aprecian bandas, pero se trata de rocas laminadas. 
      • Esquistosidad: las rocas se pueden romper fácilmente y pueden verse así sus minerales.
      • Gneisico: alternan bandas de colores claros y oscuros

 

  • No foliadas: las rocas metamórficas no foliadas cuentan con la característica de que la presión hace que los minerales se reorganicen en otras formas cristalinas en vez de en láminas. Por eso, son de aspecto homogéneo y se rompen en formas irregulares. Un ejemplo claro de una roca metamórfica no foliada es la cuarcita o el mármol. 

 

Rocas metamórficas más comunes

Existen ciertas rocas metamórficas que estamos más acostumbrados a ver, siempre dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos.

  • Pizarra: es homogénea y suele aparecer en zonas de actividad volcánica o sísmica, además de montañas, fallas o costas. Es característica por romperse en capas o láminas y se de color oscuro.
  • Filita: suele ser común encontrar filita entre placas continentales en las que hay rocas sedimentarias ricas en arcilla. Es similar a la pizarra en cuanto a color  pero tiene un brillo sedoso y parece más untuoso.
  • Esquisto: este tipo de rocas suelen originarse debido a procesos metamórficos a medianas o altas temperaturas y presiones, en el interior de la corteza terrestre. Puede ser de diferentes colores, desde el gris hasta el amarillo; y de esta roca se extrae gas y petróleo. 
  • Gneis: esta roca metamórfica se caracteriza por su aspecto micáceo, con cierta esquistosidad (es decir, se distribuye en láminas) y suele tener una apariencia espumosa en su interior. 
  • Mármol: se caracteriza por tener una textura maciza y un color blanquecino debido a su composición de carbonato cálcico. Tiene distintos matices dependiendo de sus impurezas o componentes, y es uno de los materiales más utilizados para la construcción y el arte.
  • Cuarcita: suele ser una roca de color marrón claro, pero dependiendo de sus elementos químicos pueden adoptar distintas tonalidades. Es una roca bastante dura y resistente, y se forma principalmente a partir de cristales de cuarzo.

Usos de las rocas metamórficas

Dependiendo de las rocas metamórficas a las que nos refiramos, pueden tener distintos usos. Por lo general, es muy común encontrarse rocas metamórficas tanto para la construcción como para obras de arte como esculturas. Por eso, podrás ver tejados de pizarra o escaleras de mármol, ya que se caracterizan por una gran dureza o maleabilidad. Por eso, la pizarra se observa más en la construcción de viviendas y el mármol más en ornamentación. 

Sin embargo, las rocas metamórficas foliadas como los esquistos y los gneises no son aptos para este tipo de construcciones por sus características mecánicas que hacen que se exfolien con facilidad y se rompan paralelamente a la superficie de foliación. 

Por otro lado, existen ciertas rocas metamórficas como el gneiss que en su interior produce un aceite mineral que puede hacer de petróleo no convencional, utilizado en ciertas prácticas como si fuese petróleo crudo.

 

 

¿Te ha parecido interesante este artículo sobre las rocas metamórficas? ¡Déjanos un comentario con tu opinión!

 

Fuentes:

Ciudad Ciencia

Ugr

1 comentario
  1. A
    Atilio Lobato Dice:

    Un saludo afectuoso a los profesionales quiénes nos brindan este conocimiento tan útil para los que estamos involucrados en el campo de la Paleontologia. Mi agradecimiento y congratulaciones
    Atte.
    MG. Atilio Lobato Huamán

    Responder

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