Así es la impresionante instalación que crea las olas artificiales más grandes del mundo.

Con olas de hasta 4.5 metros de altura, se pretende estudiar con ella el impacto sobre estructuras como diques y barreras costeras.

Con una cuarta parte de su territorio bajo el nivel del mar, y con una gran extensión de terreno ganado al mar, Holanda constituye un país destinado a luchar irremediablemente contra los embates del agua y sus consecuencias.

De este modo, durante años los campesinos de la región controlaron el nivel del agua mediante el uso de molinos y diques para protegerse de posibles inundaciones. Sin embargo, fue tras la tragedia ocurrida durante la inundación de 1953, en la que un 8% de la superficie del país se inundó, y en la que murieron casi dos mil personas y miles de personas fueron evacuadas, cuando el gobierno comprendió que era el momento de acelerar e impulsar la construcción de estructuras protectoras como diques y barreras.

De este modo, Holanda ha invertido fuertemente durante los últimos años en proyectos de investigación enmarcados en la lucha contra los peligros de las potenciales inundaciones en la región, y se ha encaramado como potencia líder y ejemplo a copiar en las políticas de prevención de otros países.

Sin embargo, a pesar del conocimiento adquirido por el país durante tantos años, se ha comprobado que los análisis de resistencia de los materiales que conforman las barreras de protección no son lo suficientemente consistentes como para asegurar con certeza la disminución de los daños de una posible inundación. De este modo, y con el objeto de dotar de una garantía global de seguridad a las estructuras, se ha venido desarrollando, durante los últimos años, ensayos de laboratorio que recreaban, a menor escala, los efectos del oleaje sobre las mismas.

A pesar de esto, los ensayos llevados a cabo no reproducían de manera rigurosa las propiedades de los materiales estructurales, como son la arena y la arcilla, dado que las características de estos varían enormemente en función de la escala a la que son estudiados. De la misma manera, el comportamiento del agua transita entre un régimen de flujo laminar, como puede ser al circular alrededor de un dique de hormigón de pequeñas dimensiones, y un régimen turbulento, como ocurre a escala real.

Por este motivo, la empresa Deltares ha puesto en marcha, desde el pasado 5 de octubre, una instalación que reproduce, de manera altamente realista y a escala 1:1, el oleaje que se podría generar a lo largo de las costas de Holanda.

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Imagen panorámica de las instalaciones.

Características de las instalaciones

Delta Flume, como así han bautizado las instalaciones, que se encuentra situada en la Universidad de Delft, al sur de Amsterdam, consta de un canal de 300 metros de longitud, 5 metros de anchura y casi 10 metros de profundidad, y tiene una capacidad de hasta 3 millones de litros de agua.

En cuanto al funcionamiento, la generación de olas se origina en una enorme pala de casi 10 metros de altura, situada en un extremo de la instalación, y que es movida por un generador de 1.9 megavatios. De este modo, las olas viajan a lo largo del canal y chocan contra las estructuras construidas en el otro extremo de la instalación, las cuales pueden ser diques, dunas artificiales de arena, playas compuestas por grava, así como otro tipo de barreras.

Esta nueva instalación, que sustituye a la ya existente, más pequeña y con casi 35 años de funcionamiento, consigue generar olas de hasta 4.5 metros de altura , e incluye tecnología de última generación, en la que se incluye el uso de radares y sistemas láser, que permite medir con gran precisión las características del oleaje. Así mismo, es posible variar en estas instalaciones la cantidad de agua entrante fluyente, consiguiéndose de este modo recrear las oscilaciones de las mareas de una manera precisa.

Como explica Javier López Lara, profesor asociado en el área de Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Cantabria, esta instalación “será de gran importancia en nuestro campo por diversos motivos”. De este modo, “las barreras costeras están adquiriendo mayor importancia a medida que el nivel del mar aumenta, dado que los modelos climáticos sugieren que algunas partes del planeta tendrán mayores situaciones de fuertes tormentas”, declara. Así mismo, prosigue el investigador, “este tipo de instalaciones proporcionará un mayor conocimiento sobre el transporte de sedimentos a lo largo de las líneas de costa, así como sobre las propiedades mecánicas de los suelos costeros”.

La necesidad de la anticipación ante las amenazas

El pueblo holandés tiene ante sí un problema de fácil solución, habida cuenta de que si la parte occidental de la región queda inundada, el resto del país también quedará. Así, Holanda afronta un problema global que la mantiene fuertemente unida como nación, y ante el que, en lugar de decidir la conveniencia o no de actuar, es necesario centrar todos los esfuerzos en cómo intervenir de manera anticipada para minimizar los riesgos.

En numerosas ocasiones hemos tenidos ocasión de comprobar el trágico impacto que la naturaleza provoca en los asentamientos urbanos y los efectos inherentes que obligan a tomar diligentes medidas de reacción. Gracias a innovadores proyectos como el de Delta Flume, se pretende dar un salto cualitativo que posibilite la implantación de manera permanente de planes de prevención encaminados a la completa disminución de riesgos.

En un país con gran parte de su superficie bajo el nivel del mar, el concepto de prevención se erige como bastión principal en la lucha contra las amenazas derivadas de la oscilación de las mareas y sus riesgos asociados.

El escritor y filósofo Paul Valéry se preguntaba: “¿Qué puede haber imprevisto para el que no ha previsto?”. Esperemos que este tipo de investigaciones permitan obviar el significado latente de esta cita, y ayuden a ampliar el campo de concienciación global en relación con la implementación de medidas que se adelanten a las catástrofes naturales que, por desgracia, con tanta frecuencia ocurren.

 

Fuente: Deltares, BBC

Imágenes y vídeo: Deltares

 

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